LOS 10 MEJORES SCORES DE 2019 (Y PODCAST)


Mujercitas (Little Women). Alexandre Desplat
Desplat nunca engaña. Su estilo más que depurado es una marca registrada que cautiva en casi todas las ocasiones. Es cierto que, pese a su originalidad, puede resultar reiterativo, pero no es el caso de este score en el que cada tema parece una nueva creación y cuya principal virtud es su tono festivo y profundamente nostálgico.

Cómo entrenar a tu dragón 3 (How to train your dragon: The hidden world). John Powell
Compositor en estado de gracia, el británico John Powell vuelve a ser un referente si lo que se busca es una banda sonora clásica. No hay momento para la improvisación y, aunque se trate de una tercera parte con todas sus inevitables variaciones melódicas, el score tiene la capacidad de envolvernos con su magia gracias a un conjunto en el que prima la honestidad.

Nuestro planeta (Our Planet). Steven Price
Price sólo ha compuesto 10 partituras para la gran pantalla, algunas de ellas muy destacables como Gravity o Corazones de acero. Por regla general, en la lista de lo mejor del año he incluido bandas sonoras cinematográficas, pero el caso de la serie documental Netflix Nuestro planeta es diferente pues nos encontramos ante una obra de sorprendente solvencia y, sobre todo, de innegable belleza temática. Son casi 400 minutos (se dice pronto) de música en la que no hay momento para los motivos predecibles. Price se recrea, en el mejor de los sentidos, con una amalgama de melodías coloristas que describen a la perfección el fantástico mundo que nos rodea, más con sus luces que con sus obras. Sin duda, un score de referencia.

Jojo Rabbit. Michael Giacchino
Mezclar comedia y drama narrando el horror de la Segunda Guerra Mundial siempre será una arriesgada aventura. En Jojo Rabbit se cuenta la historia de un niño del ejército de Hitler que descubre que su madre está escondiendo en su casa a una niña judía, pero en este caso desde una perspectiva entre burlesca y melodramática. Giacchino, autor que se va acercando poco a poco a los 150 scores, se decanta por un tema central vocal juguetón y guiñolesco que no resulta irreverente sino que es fiel exponente de la atmósfera de la película. Quizás deje un tanto frío en una primera escucha, pero tiene la virtud de seducir tras sumergirse como oyente en sus intrincadas aguas tonales.

Buñuel en el laberinto de las tortugas. Arturo Cardelús
El joven compositor madrileño Arturo Cardelús empezó su carrera en 2009 con el cortometraje Forjados, al que siguieron cerca de veinte más. Sin embargo, su primer score realmente destacable es el que ha escrito para el largometraje de animación Buñuel en el laberinto de las tortugas, en el que se narra la odisea del director turolense a la hora de financiar su documental Las Hurdes, tierra sin pan.  Cardelús parte de un tema principal de innegable delicadeza que se convierte, como el atribulado director, en el auténtico protagonista de la película. La sucesión de variaciones no hace más que potenciar la solvencia de una obra que, a buen seguro, abrirá muchas puertas a un músico con el futuro con los brazos abiertos.

Recuérdame (Remember me). Pascal Gaigne
Debo confesar que siento una especial predilección por Gaigne, autor siempre delicado y sensible pero nunca presuntuoso. En Recuérdame, película que nos presenta la crudeza del Alzheimer desde una perspectiva nostálgica, el compositor francés vuelve a regalarnos una banda sonora de increíble emotividad, pausada y serena cuya virtud primordial es la austeridad.

1917. Thomas Newman
American beauty, Camino a la perfección, Jarhead, Revolutionary Road y las aventuras 007 Skyfall y Spectre son las partituras que conforman la colaboración entre Sam Mendes y Thomas Newman desde hace 20 años. Ahora nos llega su melodrama bélico 1917, con la Primera Guerra Mundial como telón de fondo. Como decía con anterioridad en el caso de Desplat, Thomas es un compositor que tampoco engaña. Su forma de escribir es inconfundible. Un estilo de apariencias minimalistas pero de fondo muy clasicista. Con 1917 huye de creaciones pomposas, como habría sucedido, por ejemplo, en los años 50 o 60, y se decanta por una línea melódica muy sobria que sólo al final muestra el camino de la luz tras toda una serie de dibujos lóbregos.

Entre la razón y la locura (The Professor and the Madman). Bear McCreary
Uno de los mayores fracasos comerciales y críticos del año es el drama biográfico de Farhad Safinia protagonizado por Mel Gibson y Sean Penn Entre la razón y la locura. Como suele ser bastante habitual, por desgracia, lo mejor de la función es la música de un compositor tan prolífico como el estadounidense Bear McCreary. En los últimos años se ha convertido, por méritos propios, en un autor de referencia, trabajando de forma incansable en no pocos proyectos. De hecho, en los dos últimos ha escrito para cine y televisión 20 scores, destacando Cloverfield Paradox, Feliz día de tu muerte 2, Campamento alienígena, Godzilla: Rey de los monstruos y, sobre todo, la mencionada Entre la razón y la locura. Su score es la demostración de que McCreary se mueve como pez en el agua dentro del melodrama, amparándose en un tema central memorable y esbozando a partir de él todo un subrayado tonal que no cae en la seducción de lo meramente conformista, tan común, por desgracia, en no pocas bandas sonoras actuales.

El faro (The Lighthouse). Mark Korven
Si lo que se busca es una clase magistral a dos bandas de interpretación, El faro es vuestra película. Dos actores (Willem Dafoe y Robert Pattinson) en estado de gracia en una historia que mezcla fantasía y drama con increíble profesionalidad. El autor del score es el canadiense Mark Korven que, aunque es poco conocido por los aficionados, tiene en su haber casi 80 partituras, no pocas de ellas para documentales, siendo sus obras cinematográficas más reconocibles Cube y La bruja. El director de esta última, Robert Eggers, es el realizador de El faro, y en esta nueva colaboración Korven demuestra que es un músico con un talento sobresaliente a la hora de describir el horror. Se trata de una composición profundamente tétrica que deambula entre lo onírico y lo real, dejando que la atonalidad impregne todas y cada una de las notas. Incómoda y, a la vez, apasionante, El faro es una de las sorpresas del año.

Star Wars: El ascenso de Skywalker (Star Wars: The Rise of Skywalker). John Williams
El maestro jedi neoyorquino firma su novena creación para esta sinfonía galáctica que es una de las cumbres de la música de cine. Todas y cada una de las bandas sonoras estelares tienen su propia personalidad, pero en su inevitable evolución temática van impregnándose de un sinfín de melodías que conforman un universo inigualable. En este noveno episodio Williams firma un tema central muy emocional y, como no podía ser de otra manera, memorable. El resto del score es pura nostalgia, pero, por supuesto, alejadísima de lo vulgar. Es difícil saber dónde empieza y dónde acaba la labor del orquestador William Ross, aunque poco importa; lo que sí importa es que, de nuevo, los amantes de esta galaxia musical inigualable hemos vuelto a disfrutar de otra obra maestra.



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