"Fascinación (Obsession)": Bernard Herrmann y la perfección

Reedición del artículo publicado el 6 de octubre de 2007.
Bernard Herrmann, el gran maestro. Bernard Herrmann, el artista incomprendido. Casi todos los grandes e inmortales genios fueron, en mayor o menor medida, creadores insuficientemente valorados en vida. Herrmann no fue una excepción. Durante su extensa y fructífera relación con el mundo del cine, el músico neoyorquino siempre se sintió aparte del ambiente hollywodiense. Para él la creación musical iba más allá del séptimo arte y sus obras para la gran pantalla nunca tuvieron en su fuero interno un lugar de preferencia, aunque casi todas ellas perduren hoy en día como obras maestras ("Ciudadano Kane", "El cuarto mandamiento", "El fanstasma y la Sra. Muir", "Ultimátum a la Tierra", "Vértigo", "Psicosis"). Desde su ruptura con Alfred Hitchcock a raíz de "Cortina rasgada" (1966), Herrmann se refugió en la apacible campiña inglesa y en producciones europeas como "Fahrenheit 451", "La novia vestida de negro", "La batalla del Neretva" o "The night digger". Su penúltimo trabajo fue el segundo encargo del joven realizador Brian de Palma tras "Hermanas": "Fascinación" (1976). El director norteamericano, que por aquel entonces tan sólo tenía 35 años, estaba hechizado por el cine de Hitchcock y, como es obvio, recurrió a su alma gemela para ambientar musicalmente sus películas. "Fascinación (Obsession)", confeso homenaje a "Vértigo", es un film irregular, recargado en su fotografía pero con momentos de sorprendente brillantez. El score de Bernard Herrmann está muy por encima de la película y en más de una ocasión se tiene la sensación de que la desborda por completo. Es una obra que traspasa las imágenes y cobra vida propia fuera del celuloide, como todas las grandes composiciones para el cine. Herrmann dibuja un mundo dominado por la angustia y la obstinación a través de una orquestación radiante que da protagonismo a casi todos los instrumentos solistas de la orquesta, en especial la flauta, el oboe y el arpa. Todos los temas contienen la luz y las sombras tan queridas a Herrmann, pues el claroscuro domina la obra con sus melodías evocadoras, a la vez que inquietantes. Memorable por su maestría, "Fascinación" ha pasado a la historia del cine no por los valores del film sino por la perfección de su música.

Tema: Valse lente (01:51)

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